LA JUSTA LEY DEL TALION
PUES EL TEMA DE HOY SERA SOBRE UNA NOTICIA QUE TAL VEZ YA MUCHOS CONOSCAN, ESTA DAMA QUE VEN EN LA PIK DE ABAJO, SE LLAMA AMENEH BAHARAMI ES EL PERSONAJE PRINCIPAL DE ESTA NOTA, ENCONTRE MUY INTERESANTE EL TEMA, Y AQUI SE LOS PRESENTO RAZA:

ELLA ES AMENEH ANTES DE QUE QUEDARA CIEGA A MANOS DE UN DESPECHADO PSICOPATA, QUE ARROJO A SU ROSTRO ACIDO SULFÚRICO.
ESTA ES ELLA DESPUES DE HABER PASADO POR UN SIN NUMERO DE CIRUJIAS Y SIN EXITO BUSCAR LA RESTAURACION DE SU VISTA :(
AHORA POR QUE EL TITULO DE LA NOTA SE LLAMA LA LEY DEL TALION???..
Meneh Bahrami se quedó ciega en 2004 cuando un pretendiente despechado le roció la cara con ácido. Cinco años después, regresa a Irán para aplicarle la Ley del Talión al hombre que la dejó el rostro deformado y sin poder ver. La ley del “ojo por ojo” está permitida en su país y exige un castigo igual al crimen cometido.
Ameneh Bahrami, de 30 años, no perdona que un pretendiente, Majid Emovahedi, cinco años menor, le arrojara “ácido vengativo” en la cara y la dejara ciega y desfigurada de por vida. La mujer reclama “ojo por ojo, y diente por diente” y los tribunales islámicos de Irán le han dado la razón. Ahora está a la espera de poder viajar a Teherán y arrojar unas gotas –”no se si son cinco o diez las que puedo echar”, dice– en los ojos de su agresor para que se quede ciego el resto de su vida.
La pareja nunca tuvo una historia de amor, ni siquiera de amistad. La mujer, que estudiaba Ingeniería Electrónica en la Universidad de Teherán, recibió un día en su casa la llamada telefónica de la madre de Majid. Ameneh explica apesadumbrada con detalle cómo fue la conversación. “La señora me ensalzó con muy buenas palabras y, tras el preámbulo, me dijo que su hijo quería casarse conmigo. Yo me quedé atónita. No entendía nada. Le pregunté el nombre del chico y le respondí que no me sonaba de nada. La mujer me dijo que sí le conocía, ya que estudiaba en mi facultad”.
Ameneh se informó sobre Majid, que resultó ser un chico que estudiaba tres o cuatro cursos menos que ella y al que conocía solo de vista. El caso es que la madre volvió a telefonearla para pedir su mano en nombre de su hijo. La chica rechazó de nuevo la propuesta de matrimonio. El día 2 de septiembre del 2004, el despechado Majid decidió ejecutar su terrible venganza con vitriolo. “Me acuerdo como si lo estuviera viendo. Eran las cuatro y media de la tarde y salía de trabajar en el centro de Teherán. Él apareció por sorpresa y sin mediar palabra me arrojó ácido sulfúrico en la cara. Yo traté de limpiarme los ojos, pero solo conseguí quemarme las manos”.
Ameneh recorrió las consultas de los mejores médicos iranís, sin éxito. Uno de ellos localizó por internet al doctor Ramón Médel del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) de Barcelona, en busca de un milagro. El especialista en oculoplástica (párpados) y orbitaria no se rinde después de visitarla durante cuatro años, pero las lesiones tienen un mal pronóstico y es altamente improbable que recupere la visión.
Uno le advierte de la crueldad del acto, pese a que sea legal en Irán, pero la mujer se mantiene firme y decidida: “Yo quiero pagarle con el ojo por ojo. Me ha arruinado la vida y quiero estar segura de que no va a hacer lo mismo con ninguna otra mujer”.
“Estoy contenta -agrega- porque voy a poder dejarlo ciego de los dos ojos, ya que según la ley un hombre vale el doble que una mujer y lo mismo pasa con los ojos. Sin embargo, el juez ha tenido en cuenta las graves quemaduras que me provocó en la cara y en las manos que, junto a mis dos ojos, valen por los dos del chico”.
Majid le ha pedido clemencia y le ha ofrecido 20.000 euros para que se apiade de él y lo deje ciego solo de un ojo. Pero ella sigue no cede. “Ya sé que en España hay gente que no lo comprende, pero yo les pediría que pensaran que harían si les ocurriera una cosa así a una hija. Les pediría que cerraran los ojos durante cinco minutos y trataran de salir a la calle e hicieran vida normal. Ese chico tendrá lo que se merece por haber cometido conmigo un acto tan cruel. Debió pensarlo antes de hacerlo, ¿no les parece? Ahora, es tarde. Lo siento mucho, pero es demasiado tarde”.
Yo creo que quedarse ciego es quizás lo peor que a una persona le podría suceder, y de esa manera tan dolorosa, pues ni pensarlo.
¿Qué harían ustedes si estuviera en sus manos la venganza? ¿Estarían de acuerdo con el “ojo por ojo”?
espero les halla gustado la nota
ANyMO